Vivamos el Adviento

Posted on 23 noviembre, 2011

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Vivamos el Adviento

Por Javier Leoz

1.– Pregón de Adviento

2.– Cuatro Coronas de Adviento

3.– Decálogo de Adviento

Pregón de Adviento

NO SÉ CUANDO SERÁ EL MOMENTO

¿Cómo  mantenernos despiertos y atentos?

¿Cómo  permanecer vigilantes,

decididos  y sin perder de vista tu camino?

¿Hacia  dónde mirar, Señor? ¿Dónde está el cielo nuevo?

¿Cuándo  será el definitivo encuentro?

¡Adviento!  ¡Cuánto agradecemos tu llegada!

Pones  en nuestros labios, la fuerza de la oración

En  el corazón, despiertas el querer de Dios

Derrama,  en el fondo del alma, dones y gracias transformadoras

Coloca  en nuestros ojos la luz que está por llegar

y  en los pies del caminante

el  deseo de avanzar por senderos de verdad

o  en nuestras manos, la esperanza de abrazar al Dios que viene

NO  SABEMOS CUANDO SERÁ EL MOMENTO

Pero  desde ahora te decimos, Señor,

que  permaneceremos despiertos y anhelantes

que,  no habrá destello humano,

que  mitigue el resplandor de tu llegada

que,  lejos de volver el rostro hacia otro lado,

marcharemos  hacia adelante

sabiendo  que, en el horizonte en el que confiamos

aguardan  respuestas y amor que salen a nuestro encuentro

esperan  misterios de un Dios que se humilla

amanece  un tiempo nuevo para la humanidad

brotan  esperanzas e ilusiones

para  una realidad turbulenta, fracasada y desconcertada

para  una humanidad fría y sin expectación.

¡Ven,  Señor! ¡No sabemos cuándo será el momento!

Pero,  porque lo esperamos, seremos fieles hasta el final.

¡ADVIENTO! ¡CUÁNTO Y BUENO NOS ENSEÑA TU CAMINO! ¡SEAS BIENVENIDO!

Amén.

ADVIENTO: TIEMPO PARA ESPERAR ANTE TANTA DESESPERANZA

¡Sí! No nos podemos dejar arrastrar ni engañar por lo que los escaparates nos presentan o por el simplón anuncio de la televisión.

Lo repetimos todos los años: “estos próximos días sólo empujan al consumo”. Eso, ya lo sabemos. Pero, la pregunta, podría ser la siguiente:

¿Qué hacemos para que por lo menos, unos cientos de miles de católicos, vivamos la Navidad como Dios manda?

¿Ponemos fuerza y empeño para que, el Adviento, sea un “ejercicio espiritual de esperanza” ante la llegada de Jesús?

¿Qué iniciativas proponemos en el colegio, en la parroquia, catequistas, en la comunidad, en los grupos etc., para que –el adviento- sea un tiempo que nos despierte y nos permeabilice, que nos motive y nos centre en el auténtico espíritu de la Navidad?

Un saludo cordial y un deseo: ¡QUE EL SEÑOR SALGA A VUESTRO ENCUENTRO!

 Corona de Adviento: Bendición, moniciones y sugerencias para cada domingo

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Una vez que el sacerdote ha iniciado la celebración, con las luces de la iglesia apagadas (si se hace la Celebración en la noche) y con la corona de adviento preparada y bien visible en el presbiterio (con los cirios a cuatro colores distintos + uno blanco que se encenderá en la Navidad) se procede a la bendición de la corona con la siguiente oración u otra parecida:

ORACIÓN

Señor:

Con  la esperanza entretejida con estas ramas verdes

y  el deseo de salir a tu encuentro, representado en estos cuatro cirios

hemos  preparado esta Corona de Adviento.

Con  ello, cada domingo, queremos despertar en nosotros:

la  inquietud por esperarte

el  propósito de mejorar interior y exteriormente

la  alegría de saber que Tú eres la razón de la Navidad

y  el agradecimiento por el “SI” de María.

Bendice,  Señor, esta corona y que sea un despertador

de  nuestras conciencias dormidas o despistadas por los afanes de cada día.

SALUDO DEL SACERDOTE

Queridos hermanos: Hoy comienza el adviento. El mundo se encuentra inmerso en muchas tinieblas, crisis, desencanto y dudas. La alegría y la sonrisa, la paz y la felicidad son bienes escasos. Necesitamos la llegada de un soplo nuevo. Necesitamos la venida de ALGUIEN que disipe las sombras del dolor y del sufrimiento del corazón del hombre. Queremos encender una luz en el centro de nuestras vidas, para que el Señor, cuando llegue, nos encuentre despiertos y esperándole.

Estemos vigilantes. No nos dejemos seducir por el cloroformo de un realidad ajena a Dios. El Señor viene. Encendamos el primer cirio de la VIGILANCIA con un compromiso: vivir y sacudir nuestra conciencia y así poder saborear con intensidad este tiempo que nos llevara a la Navidad.

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

(Una persona, con una vela fina, sale desde el fondo de la iglesia y enciende el primer cirio de la corona de adviento. Se puede recibir en silencio o con un canto alusivo al propio tiempo de Adviento)

NOTA: el primer cirio puede llevar grabada la palabra “VIGILANCIA” o, incluso, un clip-art (o fotografía) del profeta Isaías.

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Una vez iniciada la celebración eucarística, con las luces del templo apagadas (si se hace la Celebración en la noche)  y con la primera de las velas de la corona de adviento encendida (vigilancia/Isaías), una persona –con una vela sencilla- se acerca hasta el altar por el pasillo central mientras se lee la siguiente monición. Aunque consignada como salutación del Sacerdote, puede leerse también por un lector o monitor si se considera oportuno. E igualmente el resto de los domingos.

SALUDO DEL SACERDOTE

Queridos hermanos

Sed bienvenidos a esta Eucaristía del 2º Domingo de Adviento. En el mundo, además de sombras y oscuridad, no están bien definidos ni arreglados, los caminos por los cuales van los hombres. Juan, ante la llegada del Señor, nos invita a reparar las calzadas de nuestra vida. A no conformarnos con un parcheo de nuestras actitudes. Hoy, con esta segunda lámpara, encendemos nuestros más sinceros deseos de querer cambiar. ¡Señor; que a tu llegada nos encuentres distintos! ¡Señor; que a tu llegada nos encuentres totalmente reformados y renovados!

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

NOTA: el segundo cirio puede llevar grabada la palabra “CONVERSION” o, si se quiere, un clip-art o fotografía de Juan Bautista.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Al igual que en domingos anteriores, con las luces del templo apagadas o semi-apagadas (si se hace la Celebración en la noche), el sacerdote inicia la celebración eucarística. Mientras una persona, con una vela sencilla, se acerca despacio y suavemente hacia la corona de adviento, se realiza la siguiente monición ilustrativa del símbolo

 SALUDO DEL SACERDOTE

Queridos hermanos:

Poco a poco, vamos acercándonos al Misterio de la Navidad. ¿Cómo vamos viviendo este acontecimiento? ¿De qué forma lo estamos preparando? ¿No sentimos ya una alegría que, sólo Dios, es capaz de ofrecer? ¿No nos interpelamos en qué hemos de reconducir nuestra vida para hacerla más agradable a los ojos de Dios y a los demás? El Señor llega. Él va iluminando con su presencia los rincones más dolorosos y contradictorios del ser humano.

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

NOTA: el tercer cirio, puede ir adornado, con unas notas musicales (distintivo de la alegría), con la palabra “ALEGRIA”.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

Con el lugar de la celebración a oscuras –o en penumbra-  (si se hace la Celebración en la noche) el sacerdote sale al altar y comienza la Eucaristía. A continuación, y desde el fondo de la iglesia, una persona con una vela sencilla y encendida se acerca hasta la Corona de Adviento. Todo ello acompañado de la siguiente ambientación

 SALUDO DEL SACERDOTE

Queridos hermanos:

Como María, en aquel tiempo, nosotros en este domingo nos hemos puesto en camino. Vemos ya la grandeza y el secreto de la Navidad: Dios. Con María acogemos la LUZ esperada desde siglos. La promesa que nuestro Padre hizo a Patriarcas, Profetas… Y a nosotros mismos. Hoy, con este 4º cirio, contemplamos con Dios la belleza de María. Nunca, una mujer tan desconocida, fue tan querida por el Señor para llevar a cabo sus planes. ¡Gracias, María, por haberte fiado del anuncio del Ángel!

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

NOTA: el cuarto cirio, al igual que el resto, puede ir decorado con un clip-art o fotografía de la Virgen María o, simplemente, el nombre de “MARIA”

 Decálogo para el Adviento 2011

10 PISTAS PARA REEVANGELIZAR

1.- Escucha con más atención la Palabra del Señor. ¿Cómo vamos hablar de aquello que no conocemos? “El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto” (Mt 13, 23)

2.- Coloca, en un lugar relevante de tu casa, la Biblia. “Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt 6,19-23)

3.- Adorna el exterior de la puerta de tu casa con la Corona de Adviento. ¿Qué significa? Entre otras cosas que, tu familia, prepara la Navidad con sentimientos cristianos. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. (Mt 25, 1-13)

4.- Vive y celebra con interés la Eucaristía. No te conformes con participar en la misa dominical. ¿No tomas todas las mañanas un café? ¿No te sientas a la mesa al mediodía todos los días? ¿Acaso Dios, y tu vida interior, no merecen un poco más? “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20)

5.- ¿Cuánto hace que no buscas el silencio, la soledad, la contemplación en el interior de una iglesia? Procura, en este tiempo de adviento, tener esa experiencia: el encuentro personal, sin más añadidos que el silencio, con Dios que viene a tu encuentro. Será una sensación muy oxigenante para tu vida. “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1)

6.- El Papa Benedicto XVI nos recuerda constantemente una exigencia actual: la Nueva Evangelización. ¿Transmites las verdades cristianas en tu familia? ¿Bendices la mesa antes de comer? ¿Te santiguas en el momento de salir a la calle, emprender un viaje o pasar por delante de una iglesia? La Nueva Evangelización no son el hacer cosas nuevas…sino el recuperar lo esencial: no dejarnos descafeinar por el secularismo galopante. “Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles.”(Lc 9,26)

7.- No olvides, en este tiempo de Adviento, la presencia y la figura de la Virgen María. Nunca, una mujer tan sencilla, fue tan feliz por dentro y por fuera. ¿Rezas el ángelus? ¿Cuánto hace que no visitas un santuario mariano o que no rezas el Ave María? “..desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.”(Lc 1,48)

8.- El Adviento es una puerta abierta a la esperanza. ¿Cuáles son tus sueños? ¿En dónde están puestas tus metas? ¿Juega la fe un papel fundamental en tu vida? Testimonia tu fe allá donde estés. No te dejes asediar por la timidez. No encierres dentro de ti aquello que, en Navidad, es lo más grande: Cristo. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,16-20).

9.- El Papa Benedicto XVI ha convocado, a partir del 12 de octubre de 2012 “El Año de la Fe”. ¿Por qué no iniciamos ya desde ahora nuestro interés por el Evangelio? Tal vez, un regalo para el alma, el espíritu y el bienestar físico y moral, es el Evangelio del 2012. ¡Cómpralo y…obséquialo! “Lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis” (Mt 25,40)

10.- El Adviento es un despertador de nuestra conciencia cristiana. Nos hace tomar posiciones. No solamente somos oyentes. Que sea un tiempo privilegiado para, con persuasión y convencidos de lo que somos y de la Navidad que se acerca, mantengamos la tensión espiritual de nuestra vida. Que no nos engulla el ambiente consumista. Que, lejos de deshacernos como un azucarillo en el agua, nos mantengamos a flote anunciando lo que está por venir: JESÚS.

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